Los Abrazos Rotos

Un escritor ciego –que alguna vez fuera un director de cine bajo otro nombre- recibe la visita de un cineasta primerizo que quiere usar sus servicios de guionista. El diálogo gatilla en el escritor los recuerdos de la tragedia que cambió su vida catorce años atrás, una tragedia que involucra (como siempre en Almodóvar) la creación, el azar y el amor caníbal.

Después de la correcta pero inerte Volver (2006), el director español vuelve a los terrenos de La Mala Educación, esa zona donde se mezclan el placer de filmar con las consecuencias morales y emotivas de registrar la vida ajena en celuloide.

Desde Vestida para Matar hasta Peeping Tom, este es un festival de citas y guiños al melodrama guiñolesco que Almodóvar ama y conoce. También es una fábula alucinada sobre el oficio de dirigir cine y sobre la posibilidad de perder y ganar control (uno de los temas menos estudiados y al mismo tiempo más presentes en el cine de este director). Como muchas de sus cintas, es irregular y pierde foco hacia el final. Sin embargo, sigue siendo una de las experiencias más singulares que se pueden tener en un cine en estos días.

(Publicado originalmente en La Tercera, 14 de enero del 2010)

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