Turistas

Yo quiero ir al sur, pero al sur-sur” decía un personaje en Play, el largometraje debut de Alicia Scherson, y esa misma visión deformada y delirante del entorno reaparece en Turistas. La película sigue a Carla, una bioquímica que en mitad de un viaje le informa a su esposo de una decisión tan extrema, que él reacciona abandonándola en medio de la carretera.

Perdida y sola, Carla hace amistad con Ulrik, un europeo de pocas palabras que está a medio camino –en pausa- no sólo en su viaje sino en su propia vida.

El paso de esta pareja por el parque Siete Tazas es el centro de la historia, pero es interesante la manera en que el guión esquiva los clichés de rigor: esta no es la historia de un romance, ni una road-movie ni una fábula de redención-y-crecimiento.

Turistas es una película sobre la percepción y el análisis. No es casual que Carla sea bioquímica, un oficio donde se trabaja con materias esenciales, pero donde también se pierde conciencia del entorno. Ni tampoco es gratuito que Ulrik tenga motivos e identidades ocultas y que sea para Carla un artículo de estudio antes que un objeto de deseo.

Turistas continúa el trabajo con el sonido y el color que aparecía en Play, pero es además una mejor película: está guiada con una mano más firme, cuenta su historia con más habilidad y su distanciamiento atrae en vez de disgustar. También reduce al mínimo la caricatura de los personajes secundarios.

La fascinación del relato con los ritmos del mundo natural conecta con el conflicto de Carla, una mujer que aprende la necesidad del tiempo muerto y los beneficios de la fuga.

Desde el corazón del parque, se escucha el fragor de la construcción de la autopista: allá afuera la vida sigue y la naturaleza puede ser un campo de juego para el experimento (la relación con Ulrik, la observación de insectos y animales) pero ya no es un espacio para habitar o para establecerse.

Eso puede ser uno de los aspectos más sugerentes del conjunto: Turistas transcurre en el bosque, pero añora la ciudad. Sus personajes se aíslan, pero buscan el contacto. Y la película que les contiene parece liviana y simple, pero no lo es.

(Publicado originalmente en La Tercera, 15 de octubre del 2009)

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