No Direction Home: Los tiempos siguieron cambiando

La justificación del extenso metraje del proyecto televisivo No Direction Home: Bob Dylan no radica tanto en el deseo de construir un retrato acabado del artista (una empresa que a su director claramente no le interesaba) sino en la necesidad de contextualizar la revolución que significaron sus discos de los ’60.

Nacido en 1941 bajo el nombre de Robert Allen Zimmerman, Dylan sigue siendo la vara con la que se miden y son medidos los cantautores en inglés –y en español, si le preguntan a Calamaro- y el mito creado en torno a su persona es casi tan grande como los contornos de su música. A diferencia de los Beatles o del propio Mick Jagger, el autor de Desolation Row ha sabido resistir por casi cuatro décadas el volverse una caricatura de sí mismo y ha preferido mudar de piel y quemar las naves cada vez que el aprecio a su obra ha amenazado con asfixiarlo.

Ese es el verdadero tema del documental de Scorsese, esta miniserie en dos partes que cubre la primera etapa de la vida pública de Dylan, desde su llegada a Nueva York en 1961 hasta la histórica debacle del show inglés de Newcastle en 1966, donde, entre pifias y gritos de quienes demandaban el guitarreo hippie de rigor, Bob declaró muerta la etapa folk e inició una furiosa versión rock de Like a Rolling Stone.

Utilizando un impresionante archivo de grabaciones y fotos de la época, además de entrevistas recientes a figuras claves como Pete Seeger y Joan Báez, Scorsese logra evocar el proceso que hizo a Dylan –a pesar suyo- niño símbolo de un movimiento de protesta al cual en el fondo no pertenecía. El mismo movimiento, la misma contracultura, que lo rechazaría ferozmente cuando el músico decidió enchufar su guitarra en pleno festival de paz y amor y lanzarse a una búsqueda estilística que sigue hasta nuestros días.

El documental de Scorsese es iluminador y provocativo de una forma que sus últimos trabajos para cine no lo han sido. Y es interesante recordar que el cineasta (que utilizara un particular cover de Like a Rolling Stone en su cortometraje Apuntes del Natural) ya había filmado a Dylan durante los últimos minutos de The Last Waltz, el documental de 1977 sobre el concierto de despedida de The Band que Scorsese dirigió casi por accidente. Uno de los grandes incentivos para ver No Direction Home es que el músico aceptó –por primera vez en años- someterse a largas entrevistas donde cuenta datos de su infancia, sus primeras actuaciones y su formación artística.

Todos nos terminamos despidiendo alguna vez”, le dice a la cámara en un momento, y puede estar hablando de sí mismo, de su generación o de cualquiera de nosotros. También puede –perversamente- estar hablando del propio Scorsese, quien aquí ha creado su mejor trabajo en años, usando en su mayoría imágenes ajenas y cediendo a las restricciones del medio que más ha dicho despreciar: la televisión.

(*) Publicado originalmente el 2006, en una sección de la revista Vive! VTR.

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Una respuesta a No Direction Home: Los tiempos siguieron cambiando

  1. LePuu dijo:

    Todo eso es aún más cierto si se considera que la entrevista a Dylan fue grabada mucho antes de que Scorsese ingresara al proyecto, y que en el fondo la pega de éste fue de edición.

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