Harry Potter y las Reliquias de la Muerte vol. 2

En este capítulo final de la serie, las fuerzas malignas ya controlan por completo el mundo. El colegio Hogwarts está bajo su dominio así como el propio Ministerio de la Magia. La única esperanza radica en la carrera contra el tiempo de Harry Potter y sus amigos por destruir objetos encantados –los horrocruxes- que contienen fragmentos del alma de su enemigo mortal.

La saga inventada hace casi quince años por J.K. Rowling partió como una insípida fusión de los clichés de magos y brujas con la moral del colegio inglés decimonónico vía Charles Dickens. Y es curioso (e interesante) verla concluir como un relato de destrucción y orden restaurado que se las arregla para ser familiar y fresco al mismo tiempo.

La película, que cubre los eventos de la segunda mitad del séptimo libro, tiene toda la acción a gran escala que le anduvo faltando al anterior episodio. Incluye estupendos efectos especiales, infinitos guiños a los fans acérrimos de la saga y más de alguna alusión a eventos contemporáneos.

Pero ¿funciona el conjunto para un espectador que no conozca los libros y sólo quiera pasar el rato? Sí, bastante bien. Más allá de los vericuetos y reglas del mundo mágico, este es el típico desenlace de una batalla entre el bien y el mal y, en ese sentido, no es difícil seguir los hilos del relato.

Lo que la separa de otras superproducciones épicas de la década pasada es la importancia que ha ido cobrando en ella el espíritu colaborativo y la defensa de la comunidad –la amistad, el colegio- sobre el típico recurso del héroe perfecto y solitario.

Hogwarts es defendida en un esfuerzo grupal, como queda claro en el bello momento cuando los profesores de Hogwarts levantan un cerco mágico sobre los terrenos de la escuela. Maestros y aprendices resisten a una amenaza externa en nombre de algo que ya no tiene que ver con la simple lealtad a los amigos, sino con la protección del lugar donde otros se educarán en un futuro lejano.

Como muchos de sus personajes, la saga en un principio no parecía gran cosa. Creció con ellos, se volvió más compleja, menos inocente y mucho más dúctil y permeable al mundo real que títulos más icónicos, como El Señor de los Anillos.

La Orden del Fénix era una clásica intriga de espías. El Príncipe Mestizo era un thriller escolar con ecos de El Idolo Caído de Graham Greene. Las Reliquias de la Muerte es un relato bélico que abre con un Londres bombardeado desde el aire y cierra con un tren siendo abordado por quienes inician su año escolar. Otro ciclo lectivo en Hogwarts, otra generación. Las sagas de cine pueden acabarse, pero la vida sigue.

Publicado originalmente en La Tercera, 14 julio de 2011.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cine. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Harry Potter y las Reliquias de la Muerte vol. 2

  1. JP Vilches dijo:

    De hecho es así. Desde que aparece Voldemort en cuerpo y alma, podríamos interpretar la saga como el intento de éste de aislar a Potter para aniquilarlo, pero que choca con la lealtad o el sacrificio de alguien. Es importante que nunca quede solo, pues el enemigo también está dentro. Por eso la escena crucial del libro (la batalla en Hogwarts) es un eco de Dunquerque, cuando los militares junto con civiles cruzaron el Canal de la Mancha en botes y yates de placer para rescatar a los soldados acorralados en las playas de Normandía, “y no dejarlos solos”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s