Nostalgia de la luz, de Patricio Guzmán

En un Chile lastrado por cuerpos que no aparecen y por el mito de tener un paisaje natural cuyos contornos están desprovistos de historia (o tragedia) este documental del director de Chile, La Memoria Obstinada (1997) viene a conectar ambas cosas de manera inesperada y arrebatadora.

Guzmán entrevista a los astrónomos que estudian el origen del universo desde los observatorios del norte del país. En la misma zona y en paralelo, se mueven por las arenas las mujeres que aún buscan a los ejecutados por la dictadura pinochetista.

Lo interesante es que el tono de Guzmán –quien también hace la narración en off- habla desde la perplejidad antes que la denuncia. Del paralelo entre la grandeza cósmica de las estrellas y la fragilidad del cuerpo humano emerge una mirada que esquiva la religión pero que apunta a la trascendencia.

La búsqueda de los científicos construye saber a partir de un eterno falso presente: la luz que recibimos de las estrellas es una postal de su existencia  hace mucho tiempo atrás. La búsqueda de las mujeres intenta recuperar un pasado personal para cerrar un dolor que se repite en sus cabezas.

Y el saber de los números y los datos no es inocente ni escapa a su contexto, como apunta Guzmán cuando entrevista a un ex prisionero político que recuerda cómo sus carceleros prohibieron un taller de astronomía, temerosos de que los internos escaparan guiados por las estrellas.

La ciencia de la desaparición y la desaparición de la ciencia: a las operaciones sistemáticas de eliminación de personas que la dictadura efectuara en el desierto se opone la duda de los astrónomos sobre los límites de su saber. “¿Dónde están?”, la vieja pregunta de las marchas por los detenidos desaparecidos aquí también es la interrogante que los analistas se hacen respecto a las estrellas que nos dieron origen.

El presente no existe”, explica un científico, aludiendo a la fracción de segundo que transcurre entre  sus gestos y el registro mecánico que hace de ellos la cámara de Guzmán. Es el pie para la lectura política más profunda del documental. El presente puede ser como el desierto: plano, inmutable, eterno. Pero recorrido por un pasado subterráneo, donde los antiguos indígenas se cruzan con los mineros abandonados y los detenidos fusilados.

Un presente que no existe desemboca en un futuro que nunca llega y heridas que jamás cierran. Se puede tener nostalgia de la luz que esperamos de las estrellas o de la luz que ilumine crímenes históricos. Pero lo que finalmente emociona es que a los astrónomos y a las mujeres de ese desierto los hermana el haber mantenido sus búsquedas donde otros han preferido la ignorancia o el olvido.

 

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