“Cuando el ejército te ponga las manos encima”

Cuando yo era adolescente con mi padre solíamos discutir todo el tiempo, a propósito de cualquier cosa. Yo tenía el pelo largo, mucho más abajo de los hombros. Tenía 17 ó 18 y, oh, él lo odiaba. Y llegamos a pelear tanto que yo pasaba la mayoría del tiempo fuera de casa. Y en el verano no era tan mal, porque hacía calor y tus amigos andaban dando vueltas, pero en el invierno…recuerdo haber estado parado en el centro muerto de frío. Y cuando soplaba viento iba a esta cabina telefónica donde solía meterme. Y llamaba a mi novia y hablábamos por horas.

Y al final reunía valor para ir a casa y me paraba en la entrada y él estaba esperándome en la cocina. Y me metía el pelo en el cuello de la chaqueta y entraba y él me llamaba a sentarme con él. Y lo primero que me decía era: ¿Qué crees que estás haciendo contigo?

Y la peor parte era que nunca podía explicárselo.

Recuerdo una vez que tuve un accidente en moto y estaba hospitalizado y él trajo un barbero para que me cortara el pelo. Recuerdo haberle dicho que lo odiaba y que nunca le iba a perdonar.

Y él solía decirme: “Pendejo, no puedo esperar a que el ejército te ponga las manos encima. Cuando el ejército te ponga las manos encima, van a convertirte en un hombre. Te van a cortar todo el pelo y harán un hombre de ti”.

Y esto era, creo, en 1968, cuando un montón de tipos del barrio se estaban yendo a Vietnam. Recuerdo el baterista de mi primera banda, viniendo a verme con su uniforme de marine, diciendo que se iba y que no sabía siquiera dónde estaba Vietnam. Y un montón de tipos fueron y un montón de ellos no volvieron.

Recuerdo el día que recibí mi aviso de reclutamiento. Lo escondí de mis papás y, tres días antes del examen físico, salí con mis amigos y nos quedamos toda la noche despiertos. Cuando nos subimos al bus a la mañana siguiente, estábamos tan asustados. Y fui al examen. Y fallé y no me aceptaron. Volví a casa y recuerdo haber llegado, después de tres días y haber encontrado a mi padre sentado en la cocina.

Me dijo: ¿Dónde estabas?

Le dije: Fui a presentarme al examen físico.

El dijo: ¿Y qué pasó?

Le dije: No me aceptaron.

Y él dijo: Qué bueno.

 

Bruce Springsteen contó esta historia antes de cantar The River en los registros en vivo de Live 1975-1985.

 

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Una respuesta a “Cuando el ejército te ponga las manos encima”

  1. mnataliac dijo:

    el encanto de contar buenas historias. si hay algo que me gustaría robar, es eso.

    queremos harto al boss acá.

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