La diferencia entre Einstein y Chuck Berry

Esto es lo que le pasó a Albert Einstein después que sus ideas cambiaran todo: se volvió el hombre más famoso y premiado del mundo. Fue cercano a presidentes y estrellas de cine, pero fue algo más que un igual para ellos. Su trabajo esencial lo hizo antes de cumplir los treinta; pero eso en verdad no importó. Se le ofreció la presidencia de Israel, pero la rechazó. Se convirtió en una especie de Papa laico y retuvo esa privilegiada y casi universalmente admirada posición hasta su muerte.”

Esto es lo que le pasó a Chuck Berry después que sus ideas lo cambiaran todo: se volvió famoso, sí. Se volvió un negro famoso, girando por Mississippi, Alabama y Texas en los ’50, tocando en teatros repletos de chicas blancas que chillaban. ¿Es una sorpresa lo que sucedió después? ¿Es una sorpresa que debiera refugiarse en comisarías acosado por turbas furiosas luego de sus conciertos? ¿Es una sorpresa que su compañía de discos le robara una enorme cantidad de sus ganancias como compositor? Es una sorpresa que cuando él invirtió las ganancias que obtuviera en abrir su propio club en St. Louis, una prostituta menor de edad que trabajaba allí en guardarropía fuera a la policía luego de ser despedida, reclamando haber tenido un romance con Berry? ¿Es una sorpresa que la transcripción del juicio posterior esté llena de declaraciones del juez como “Al decir el señor Berry, ¿se refiere a este negro, el acusado?”

“¿Es una sorpresa que eventualmente le hayan condenado a tres años? ¿Es una sorpresa que los periódicos amaran la historia y que algunos de los mismos reporteros que le enviaran al séptimo cielo se regocijaran en traerlo de vuelta a la Tierra? ¿Es una sorpresa que pasara el tiempo en prisión estudiando contabilidad y negocios y que, luego de salir libre, se volviera notoriamente despiadado a la hora de negociar discos y conciertos, rehusando hacer nada antes de recibir su pago? ¿Es una sorpresa que eventualmente fuera a prisión por evasión de impuestos?”

“¿Y es una sorpresa que, años más tarde, luego que un lote de vergonzosos videos sexuales fueran robados de su hogar, gatillando otro de sus muchos escándalos, se alejara aún más del ojo público?”

 

Fragmento de Chuck Berry Goddamn! de Luke Dittrich, publicado en la revista Esquire.

 

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