Mejores y peores del 2011 en cines

Comentar la calidad de un año cinematográfico a partir de los estrenos en salas se ha vuelto una opción anticuada en la última década. Sin embargo, sigo creyendo que el paso de un filme por salas permite un tipo de experiencia colectiva que le pone en otro lugar respecto a títulos que pudieron verse sólo en DVD o a través de internet.

También creo que esta es una opción anticuada por el solo hecho de ser un registro escrito. Una de las mejores piezas de comentario fílmico que me haya topado en meses fue The Spielberg Face, un cuidadoso y completo vistazo al uso que el director de Tintín hace del rostro humano editado a partir de decenas de clips y disponible en YouTube.

Si hubo un tema común esta temporada fue el desamparo. El mejor filme en salas (Lazos de Sangre) coincidió con el mejor filme visto fuera del circuito regular (Mother) no sólo en la premisa –una mujer civil que debe actuar como detective en una zona donde la presencia policial es mínima- sino en la idea de que los individuos están solos frente al Estado y a la comunidad.

Ese mismo desamparo, esa certeza de no tener un credo o un suelo donde echar raíces conectó filmes tan lejanos entre sí como X-Men Primera Generación con El Mocito, un documental brillante e implacable acerca de cómo el daño que la dictadura le hizo al país sobrevive a todos los gestos, leyes y buenas intenciones posibles.

Los tiempos, como bien lo entendieran los protagonistas de Las Horas del Verano, cambian y a su paso extinguen muchas cosas que considerábamos inamovibles. Hago este recuento anual no como una mirada definitiva o un dictamen escrito en piedra, sino como la foto de paseo de curso que alguien toma al final de la fiesta y que, años después, habla más del fotógrafo que de los fotografiados.

Dicho eso, vamos con las categorías.

MEJOR ESCENA DE ACCIÓN: Los últimos veinte minutos de Imparable, el fibroso, palpitante y curiosamente político thriller de Tony Scott sobre un tren fuera de control.

MEJOR USO DEL SONIDO: El Cisne Negro. Muchísimo más sencilla e ingenua de lo que algunos quisieron aceptar, la película de Aranofsky tiene, a pesar de lo anterior, un espléndido trabajo en la banda sonora. No sólo a través de la música, sino en el registro de sonidos al borde del relato. Los pies rozando el suelo encerado, la respiración de las bailarinas, los portones de esos estudios cavernosos que se cierran y abren con la pompa fúnebre de las puertas del infierno. En una película sobre la obsesión de una muchacha por obtener en el escenario el protagonismo que nunca ha tenido en su propia vida, el sonido contó una historia secundaria, sibilina y a ratos mucho mejor que la intriga principal.

MEJORES BÍCEPS: Elisabeth Shue en Piraña 3D.

BASURAS BIEN VESTIDAS: 127 horas, El Turista, El Rito, Biutiful, Invasión del Mundo: Batalla Los Angeles, Sucker Punch, Agora, La Chica de la Capa Roja.

DEJA VU: ¿Qué Pasó Ayer? 2 era, básicamente, la misma historia del primer filme, sólo que trasladaba la acción a Tailandia. Scream 4 pretendió vendernos una reinvención, pero era Scream 3 con el añadido de las cámaras digitales y los webshows. En ambos casos, la repetición era innecesaria. Estas fueron películas zombies, animadas por un hálito de vida ajeno y sin ningún interés apreciable.

MEJORES CRÉDITOS FINALES: Empate entre La Casa Muda y Música Campesina. Sigo pensando que la terrible historia de abuso que sugieren las fotografías al final de La Casa Muda habría sido un filme de terror mucho mejor que el que decidieron contarnos.

MEJOR ADAPTACION NO OFICIAL DE PHILIP K. DICK:

Ocho Minutos Antes de Morir. No sólo porque es una brillante variación de la premisa de La Jeteé, el corto de Chris Marker. También porque tiene ecos de El Vengador del Futuro (una adaptación oficial) y de Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos (una adaptación no oficial). Además de eso, es un replanteamiento de lo que intentó hacer Tony Scott con Déja Vu: unir la tensión del tecnothriller con el necro-romance a lo Vértigo. ¿Por qué no fue una mejor película? Tal vez porque Jake Gyleenhall es tan mal actor. O porque habían involuntarios momentos de humor en la repetición que recordaban al Hechizo del Tiempo de Bill Murray. Si el primer filme de Duncan Jones, Moon, trataba sobre un hombre inseguro de dónde estaba su verdadero cuerpo, Ocho Minutos Antes de Morir trataba  de un hombre inseguro de dónde estaba su verdadera conciencia. Me encantó: es una joyita de género, pequeña, artesanal y muy viva.

MARCANDO EL PASO: Los hermanos Farrelly intentaron recuperar el trono de los reyes del humor de baño con Pase Libre. Pero su involución (desde las gloriosas Loco por Mary, Irene, yo y mi otro yo y Amor Ciego) ya parece irreversible. Pase Libre fue una comedia apenas correcta, a ratos muy boba y en otros un ejemplo de lo que en estos días pasa por irreverencia y es simple bravata de cuarentones. Los energúmenos que sueñan ser por siempre jóvenes en Jackass 3 les hicieron comer tierra en todos los niveles.

Mención especial en esta categoría para Biutiful, de Alejandro González Iñárritu. Alguna vez, el director mexicano entregó cosas tan poderosas como 21 Gramos o el primer episodio de Amores Perros. En Babel dio pena y en Biutiful se desbarrancó por las colinas del kitsch, el cine bienpensante y la moral Manu Chao. Un horror.

MEJOR REINVENCIÓN: X-Men Primera Generación. Porque es el mejor filme sobre los X-Men que se haya estrenado, incluyendo el Wolverine con Hugh Jackman. Porque sus guiños al James Bond de los ’60 son certeros e inteligentes. Porque se toma su mitología con humor. Porque es un relato de origen que no necesita secuelas. Porque demostró (una vez más) que Kevin Bacon es capaz de darle categoría a cualquier cosa, incluso a un casco anti-ondas mentales. Y porque una de las grandes historias de amor del año fue la relación entre Charles Xavier y Erik Lehnsherr, antes que se volvieran las figuras graníticas y predecibles que vimos en las otras películas.

MEJOR CARNICERÍA: El ataque a los bañistas en Piraña 3D. No sólo porque intenta agotar en una secuencia todas las variables posibles de un subgénero inventado por Tiburón; también porque en su descaro, su cálculo y su desvergüenza digital, cumplió uno de los objetivos más altos del terror adolescente: darnos placer a través del dolor ajeno.

GANADOR CATEGORÍA “POR QUÉ NO SE CULEAN A ESOS AUTOS ÚLTIMO MODELO QUE FILMAN COMO SI FUERAN MINAS PILUCHAS Y SE DEJAN DE HUEVEAR”: Transformer 3.

MOMENTO MÁS ESTÚPIDO DEL AÑO: La tostada que cae al revés y que un guardia de seguridad exhibe ante otros como la prueba irrefutable de que el cola ‘e flecha anda rondando el sector, en La Reunión del Diablo.

LAS VI Y YA LAS ESTOY OLVIDANDO: Cars 2, El Guardián del Zoológico, Quiero Matar a mi Jefe, La invasión (Skyline o algo así), La Epidemia (The Crazies), Thor, Cowboys & Aliens, Sólo Tres Días, Linterna Verde, Torrente 4, Gigantes de Acero, Detrás de las Paredes, Los Agentes del Destino, Noche de Miedo, Conan el Bárbaro, Terror en lo Profundo (que era una especie de Piraña 3D con tiburones y aún menos ingenio).

ARTIFICIALMENTE INFLADA:

Super 8. La clase de película que hace chillar a los publicistas disfrazados de periodistas y a los periodistas esponsoreados disfrazados de críticos, esta producción brillante, pulida y tramposa de JJ Abrams fue una de las vergüenzas del año. Me importa un coco que el propio Spielberg haya autorizado esta canibalización de Encuentros Cercanos: Super 8 es un producto mercenario y calculado, con pretensiones de gran cine y memoria colectiva, pero que en el fondo no tiene más alma que un comercial de multitienda. Donde sus fuentes tienen ideas, emoción y desgarro, Super 8 sólo pudo ofrecer mímica, falsedad y mal gusto. Sus one-liners y su vergonzoso segmento final parecen –tal vez fueron- filmados por un comité y se nota: al lado de las películas de las que bebe sin amor ni estilo, este mamarracho correctito y bien peinado me hizo pensar que la espléndida Star Trek de Abrams fue un accidente y no una promesa.

OTRAS INFLADAS:

Drive: Amélie para hombres menores de treinta.

Los Agentes del Destino: ¿Era necesario rodear con una gruesa y absurda cáscara de ciencia-ficción lo que sencillamente era otra historia de amantes en fuga?

SOBREPOBLACION:

Se estrenaron tres películas de Woody Allen, dos de ellas con evidente retraso. Al parecer, hay un público para lo que el tipo hace y que algunos llaman cine. La única risa que Allen me ha provocado en los últimos quince años fue cuando entré a la función de una de esas tres películas –no recuerdo cuál- y descubrí que la sala estaba vacía.

LAS MEJORES: Temple de Acero, Rango, Violeta se fue a los cielos, El Mocito, El Planeta de los Simios (R) Evolución, Nostalgia de la Luz, El Vencedor, Misterios de Lisboa.

MOMENTOS PARA RECORDAR:

-Charles Xavier y Erik Lehnsherr reclutando alumnos en X-Men Primera Generación.

-Shia Le Bouf recibiendo una medalla al valor (por haber salvado al mundo) de manos del presidente que enfrentará la peor crisis económica que su país haya vivido en siete décadas en Transformers 3. Más interesante aún porque ni esa medalla le impide volverse uno de los cientos de miles de cesantes que rondan las calles.

-James Franco intentando masturbarse con las imágenes de las chicas que conoció en 127 Horas. El único minuto de humanidad entre tanto cliché de supervivencia.

-Christian Bale saltando a un recolector de basura para escapar de la madre más castradora del año en El Vencedor.

-El momento en que Geoffrey Rush da un paso atrás para que el Rey brille ante sus súbditos en El Discurso del Rey y desaparezca la ilusión de que ambos eran iguales. Una de las pocas escenas reales en la película.

-Steve-O afrontando su mayor miedo en Jackass 3.

-Hunter S. Thompson en Rango diciendo: “Ahí hay otro”.

MEJOR FRASE DEL AÑO:

“Serví en la Stasi. Orgullosamente”. Bruno Ganz en Desconocido, un thriller que tiene su gracia, pero que en verdad pasará a la historia por el trabajo de Ganz, un actorazo de viejo cuño que tiene los mejores diálogos de la película. Su escena con Frank Langella, otro monstruo, tiene ecos impensados: en la época en que Ganz encarnaba al Jonathan Harker vampirizado y maldito del Nosferatu de Herzog, Langella interpretaba al mismísimo conde en el Drácula de John Badham.

MEJOR FRASE DEL AÑO EN UNA PELICULA VISTA EN DVD:

“No quiero irme a casa”, al final de Monsters, la hermosa road movie de ciencia ficción que en su último tramo sugiere que los alienígenas varados en México pueden comunicarse entre sí con una intimidad que los protagonistas jamás alcanzaron.

MEJOR DIALOGO DEL AÑO EN UNA PELICULA QUE NO ES DEL AÑO:

Hace unas semanas, vi por primera vez Los Tres Días del Cóndor (1975), el famoso thriller de paranoia y espionaje dirigido por Sidney Pollack. En la historia, un desesperado Robert Redford secuestra a una chica (Faye Dunaway) y la obliga a llevarle a su departamento. En un momento, ella se queja y él pierde el control.

Redford: ¿Te he maltratado, te he maltratado?

Dunaway: Revisaste mis cosas. Me forzaste…

Redford: ¿Acaso te violé?

Dunaway: La noche es joven.

MEJOR PELICULA CHILENA:

Empate entre Violeta se fue a los cielos y El Mocito. No es casual que ambas cintas traigan de vuelta aspectos de la chilenidad que por mucho tiempo fueron malentendidos o directamente obviados. El esfuerzo de Andrés Wood por sacar adelante la película más ambiciosa de su carrera se vio recompensado con escenas tan memorables como el padre de Violeta destrozando su guitarra contra las paredes de un bar mientras sus hijos se esconden aterrados en un rincón. Momentos como ese, donde queda claro en un movimiento de cámara la relación profunda del arte local con la violencia y la orfandad, abundaron en una película madura, cuidada y demasiado respetuosa de su heroína como para subirla a un pedestal.

En contraste, El Mocito debe ser la cosa más feroz que haya pasado por cines en Chile durante el 2011. El genio, contrario a la opinión de algunos, no radica en haber descubierto a Jorgelino Vergara, ese hombre olvidado y corroído por la culpa, sino en la manera en que se eligió retratarlo en pantalla. El Mocito pudo despeñarse hacia los precipicios de la buena conciencia, el panfleto paternalista o la simple estridencia. Creo que evitó esas trampas debido a una razón muy específica: en vez de presentar a su objeto de estudio como un monstruo o un caso clínico, prefirió dejar en claro que, en su soledad, su negación, su pérdida y su simple humanidad, Jorgelino se parece más al chileno promedio que a cualquier villano inventado que pudiera ofrecer la ficción.

Violeta es una evocación a través del arte. El Mocito es una epifanía a través del registro. Ambas películas son un triunfo y un recordatorio de lo saludable que puede ser la ambición –artística, conceptual, expresiva- en el contexto de un cine chileno que suele disfrazar su mediocridad de modestia.

MEJOR PELICULA DEL AÑO EN CUALQUIER FORMATO:

Mother, de Boon Jong-Ho. Ya es un lugar común apuntar que el cine surcoreano es una de las industrias más prolíficas y creativas de las últimas décadas. Aun así, Mother fue una sorpresa y un golpe al mentón en muchos sentidos. Conocía bien los dos filmes anteriores del director, el thriller pueblerino Memorias de un Crimen y el drama de monstruos The Host, pero este thriller acerca de un homicidio, un acusado y una madre convertida en detective amateur está en otra categoría.

Mother es una historia sobre la maternidad como maldición, el amor filial como penitencia y la verdad como un horror que sólo puede desencadenar tragedia y miseria. Tal vez suene a un ladrillazo de cine-arte, pero lo cierto es que tiene una energía exultante y arrebatadora que el cine gringo no entrega desde los años ’70. Mother, como Catfish (otra fábula sobre mujeres de pueblo chico que son mucho más de lo que aparentan) es la clase de película que se sufre al borde del asiento.

Esta obra maestra de Boon Jong-Ho me hizo sentir que el cine está vivo, que es el arte de nuestra época y que la pantalla puede ser el lugar del misterio, la belleza y la revelación. Es cierto, esas cosas las hemos sabido siempre. Sin embargo, a veces tiene que llegar una tímida yerbatera de un villorio en medio de la nada a recordarnos el poder simple e inapelable de una buena historia.

En su uso del color, en su monumental actuación protagónica, en su manejo del humor negro incluso en medio de las situaciones más extremas, esta historia hizo algo más que dejarme en shock durante varios días. Me devolvió la fe.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cine, Recuentos del año. Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Mejores y peores del 2011 en cines

  1. claudio dijo:

    donde encuentro mother =

  2. ¿Como algunos pueden inflar tanto “Super 8” y no pescar “First Class”? Me supera.
    Si la sola escena de la posada argentina era mejor y más brutal que toda “Inglourious Basterds”, y la relación de Charles y Erik siempre fue el punto alto en las versiones de Singer, aquí en su máxima expresión.

    Lo que me sorprende de Matthew Vaughn es su fanatismo por Danny Boyle. En Kick Ass le robaba 2 temas de Sunshine (¡hasta le robó a Mark Strong, el malo de la película!) y 28 Days Later. Y en First Class le roba a Rose Byrne.

    ¿Y Mother se estrenó en Chile el 2011? Eso pasó bajo mi radar. Como la peli es del 2009 y para mediados del 2010 me aburrí de esperar y terminé comprándola por Amazon, ni me percaté.
    A propósito, sigo con la esperanza de que salga “Memories of Murder” algún día en bluray con subtítulos. Mejor película de dictadura… EVER.

    Por cierto, es Joon-ho Bong no Jong-ho Boon. Just sayin’…

    Notable resumen del año, como siempre.

    PD (o “Nota al margen completamente esquizofrénica”):
    Hablando de Mark Strong, ¿soy el único que piensa que “Body of Lies” pudo ser una gran película si hubiese tratado de la relación entre DiCaprio y Strong en vez de meter a Russell Crowe?
    Porque el de Strong era por lejos el mejor personaje de esa historia, que daba para peli de Michael Mann. Y la película que acabó siendo me gustó más casi una década antes, cuando tenía un tono menos seriote y se llamaba “Spy Game”, dirigida por su hermanito chico.

    Claro que siempre le he tenido más barra a Tony que a Ridley de finales de los 80 en adelante…

  3. alvarex dijo:

    Bueno lo de Super 8, menos mal que no le gusto a todo el mundo así no siento que estoy solo, me cagaste con lo de Drive eso sí, jaja, con Madeo/Mother coincidimos.

  4. g dijo:

    a mi igual me cago con drive, …compararlo con amelia es muy muy bajo. first class no la encontre una gran pelicula es mejor que super 8 pero aun asi hay algo de sobrevaloracion en la mayoria de los comentarios que e leido/esuchado, ….buena revision, no me habia fijado en mother la voy a revisar.

    pd: mark strong genial en linterna verde.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s