Mejores y peores del 2003 en cines

Audition, de Takashi Miike

 

 

Partimos con la Batalla de Helm en Las Dos Torres y terminamos con la defensa de Gondor en El Retorno del Rey. El 2003 fue un año donde las pantallas olieron a sangre y soluciones fáciles y donde el mejor estreno en cines terminó siendo una fábula sobre la indefensión del ciudadano medio frente al sistema que lo cobija.

 

La siguiente es una de esas listas a través de las cuales los que vieron muchas películas tratan de poner algo de orden en sus cabezas y distinguir el grano de la paja en los doce meses que se fueron. No pretende ser ni la verdad oficial ni el reportaje de tapa. Apenas la nota informativa de un corresponsal que estuvo en las trincheras de los multicines con fidelidad inexplicable, que vio momentos sublimes en películas por lo demás infames, que tragó basura, que se topó con joyas, que se aburrió de la mala calidad técnica de las salas de cine-arte y que -en algún momento del recorrido- terminó reconociendo que los mejores filmes del 2003 los vio en VCD, un formato de mierda que se vende tirado en la calle.

 

1. MEJORES MOMENTOS DEL AÑO:

– El torpe y emocionante discurso de boda donde Warren Schmidt (Jack Nicholson) de alguna forma y sin jamás aludir directamente a ella, resume su vida. Y junto con eso, nos habla de lo pequeños que somos, lo fácil que es perdernos en un mundo cruel y lo solos que terminamos enfrentando la muerte. Todo en menos de cinco minutos, en la primera gran película de Alexander Payne, Las Confesiones de Schmidt.

 

-La secuencia de Bowling for Columbine donde Michael Moore decide tragarse su discursillo progre-panfleto-de-autoayuda-moralino y divide la pantalla en cuatro para dejar que las cámaras de vigilancia de la secundaria de Columbine nos muestren el horror en piadoso blanco y negro.

 

-La llegada a puerto del capitán Jack Sparrow a bordo de una nave hundiéndose, en uno de los tantos momentos brillantes que tiene La Maldición del Perla Negra, una buena prueba de que el cine de matiné no siempre tiene que ser directamente imbécil para funcionar.

 

-El celular que suena al final de 800 Balas, anunciando la inexorable aparición del Hombre sin Nombre en el funeral del stuntman más rasca de la historia del cine.

 

-El viaje en bus de la prostituta al final de El Círculo, un filme iraní que a pocos les importó, pero que era una joya.

 

-El coqueteo de la joven Evan Rachel Wood con su propia madre (“no llevo sostenes ni ropa interior”) en la cocina de su casa, en uno de los minutos más torcidos de A los Trece.

 

-La extensa y perfecta secuencia donde los judíos del ghetto esperan su destino en un rectángulo desnudo bajo el sol en El Pianista y que incluye el reparto de una caluga que los protagonistas comen con la seriedad y pompa de una última cena.

 

-La escena inicial de Buscando a Nemo, una clase de cómo generar suspenso, empatía y emoción en pocos segundos. Y la confirmación de que la mayoría de los largos animados Pixar (Toy Story, Monsters Inc.) funcionan sobre el temor o la pérdida.

 

-El momento en que el hotel al que llega la protagonista de El Viaje de Chihiro revela su verdadera función y la clase de clientes que recibe.

 

-La vigilia que Maggie Gyllenhall, vestida de novia, hace al final de La Secretaria y que puede estar sucediendo sólo en su cabeza.

 

-Las fogatas que se van encendiendo a lo largo de las montañas en El Retorno del Rey, un breve instante de genuino aliento épico en una película que trata con demasiada histeria de venderse como el evento del año.

 

-El paseo que Bugs, Lucas y Elmer se pegan por el Louvre -un Louvre a lo Looney Tunes, desde luego- en Looney Tunes: Back in Action, de Joe Dante.

 

-El nocturno encuentro de las niñas fugitivas con una empleada en Cerca de la Libertad.

 

-El plano americano de Kill Bill donde Uma Thurman y Vivica Fox se vigilan cuchillo en mano y uno puede apreciar la diferencia entre el musculoso y torneado culo de Vivica y el esmirriado traste de la protagonista. Toda una metáfora de una película demasiado limpia y blanca para ser divertida.

 

-El momento de SWAT donde una vecina increpa a los policías que se llevan a un criminal y L Cool J le grita: “¡Vamos a ver si sigues siendo tan liberal cuando uno de estos te asalte!”. Tan desvergonzadamente facho que hace reír.

 

-La persecusión en auto de Bad Boys II, que incluye varios último modelo volando por el aire, patrullas ardiendo, haitianos muriendo ametrallados y Martin Lawrence perforando el tablero del auto de su compañero en un ataque de histeria. Notable.

 

-El momento de Cofralandes en que el ojo de Raúl Ruiz, un patio soleado, unos garzones, unos ciclistas y unos viejos pascueros componen una escena extraña, lenta y sin sentido que -de pronto- se vuelve, caramba, miren por dónde, una expresión del desastre que sólo se puede asociar con el Golpe.

 

2. MEJOR CHISTE DEL AÑO:

Sucede en Río Místico. El dueño de una licorería (Eli Wallach) está contándole a un par de policías sobre el asalto que sufrió hace años y cómo le apuntaron con un arma. “¿Le asustó?”, le preguntan. “Más que un vaso de leche”.

 

3. MEJOR TIROTEO:

Will Smith y Martin Lawrence discutiendo y disparándole a una pandilla de haitianos jalados a través de una pared, mientras la cámara gira y gira en Bad Boys II.

 

4. MEJOR ROSCA:

Jack Nicholson y Adam Sandler versus una docena de monjes budistas en uno de los momentos más tontos de Locos de Ira.

 

5. MEJOR PATEADURA:

Indudable. La que Barry Pepper le propina -muy a su pesar- a Edward Norton en una de las tantas secuencias antológicas de La Hora 25.

 

6. MEJOR ESCENA DE SEXO:

El momento en que James Spader y Maggie Gyllenhall dan rienda suelta a su fantasía en La Secretaria y que incluye un chorro de semen cayendo sobre un trasero cubierto por una minifalda. Hermoso.

 

7. FALLIDAS PERO INTERESANTES:

800 Balas, El Retorno del Rey, La Comunidad, Río Místico, Confesiones de una Mente Peligrosa, La Secretaria, Bowling for Columbine y -de Brian de Palma, rey de las películas-fallidas-pero-interesantes- Femme Fatale.

 

8. FALLIDAS QUE POSARON DE INTERESANTES Y NO LO ERAN:

El Ladrón de Orquídeas, Lejos del Cielo, El Amor Cuesta Caro, Hulk, Simone, El Hombre sin Pasado.

 

9. LAS QUE NOS DIJERON QUE NOS SACUDIRIAN DE PIES A CABEZA Y NOS DEJARON FRIOS:

Kill Bill, Pandillas de Nueva York, Ciudad de Dios, Matrix Reloaded, Irreversible.

 

10. LAS QUE HUBIERAMOS QUEMADO CON UN LANZALLAMAS DE TENERLO A MANO:

Seabiscuit, Miel para Oshún, El Nominado, Freddy v/s Jason, Una Intrusa en la Familia, Matrix Revoluciones.

 

11. LAS QUE NOS ENTRETUVIERON DEMASIADO COMO PARA DETENERNOS A PENSAR SI ERAN O NO BUENAS PELICULAS:

 

Erase Una Vez en México, Identidad, Atrápame si Puedes y -reina de la categoría- Los Piratas del Caribe.

 

12. LA MEJOR DEL AÑO (ESTRENADA COMERCIALMENTE EN CINES):

La Hora 25, de Spike Lee tuvo la virtud de cumplir con todos los requisitos que a estas alturas le seguimos pidiendo a una gran película. Desde la ominosa e inolvidable secuencia de créditos con los reflectores iluminando el cielo de Manhattan hasta la canción final de Springsteen, La Hora 25 es un filme corajudo, que no teme pasarse de revoluciones en vez de quedarse por timorato. También -cosa curiosa- fue uno de los pocos estrenos del año que realmente precisaba de la pantalla grande y el Dolby Surround para ser apreciado como corresponde. Si la perdieron en cines, búsquenla en los inevitables recuentos veraniegos del cine-arte o, en su defecto, traten de verla en la pantalla más grande que tengan.

Entre los títulos que pelearon seriamente esta categoría deben mencionarse: Las Confesiones de Schmidt, El Pianista y Cerca de la Libertad, un espléndido filme de persecusiones y limpieza racial en el desierto australiano que apenas llamó la atención de alguno que otro espectador despistado.

 

13. LA MEJOR DEL AÑO (EN CUALQUIER FORMATO):

Indudablemente, Audition (1999), del japonés Takashi Miike. El hecho de que las obras de este brutal e imprescindible cineasta oriental sólo puedan conseguirse en formatos bastardos como el video pirata o el VCD descargado de Internet es una de las paradojas del último tiempo. No fue el 2003 el año en que se conoció Audition en Chile -ya antes daba vueltas en algunos circuitos- pero fue el año en que la vi y, en los dominios privados e individualistas del VCD (un formato que se ve mejor mientras más chica es la pantalla), tal vez sea esa la fecha que cuenta.

 

Muchos filmes de Miike y otros directores orientales tan interesantes como él están circulando en copias piratas a bajo precio. No es una mala forma de acceder a ellos, pero si hay un sueño cinéfilo digno para estos doce meses que se nos vienen es ver en cines una (sólo una) de estas feroces, bizarras y descolocantes películas. Síganle la pista a Audition: en su anécdota de apariencia simple y en su repentino cambio de género a mitad del metraje me encontré este año con más emoción, misterio y cine que en toda la sangre sobreiluminada de Kill Bill Vol. I.

 

 

 

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