Hombres de Negro 3

Lo mejor que se puede decir de esta nueva película es que recupera la sensación de asombro y juego que nos encontramos en el primer filme. Esa misma sensación que estuvo ausente por completo de la calamitosa segunda parte y que aquí vuelve en gloria y majestad.

La simple belleza del concepto original sigue funcionando: las numerosas razas alienígenas que viven entre nosotros como inmigrantes tercermundistas son fiscalizadas por los Hombres de Negro, esa especie de Interpol benevolente y ultrasecreta que también oficia como línea de defensa contra invasores galácticos.

Esta vez la amenaza no sólo viene del espacio, sino también del pasado. Luego que un extraterrestre vengativo asesina al agente K (Tommy Lee Jones) viajando en el tiempo hasta 1969, el agente J (Will Smith) debe seguir sus pasos y evitar no sólo que su compañero muera, sino también que la Tierra sea invadida cuarenta años después.

El recurso sacado de Volver al Futuro, donde J debe hacer pareja con la versión juvenil de su compañero (Josh Brolin, imitando a la perfección el tono pétreo de Jones) es menos interesante que el vistazo ultravioleta que el director Sonnenfeld le da a la década del hippismo y la carrera espacial. La teoría del filme –la verdadera y más profunda conspiración, la que atraviesa la saga entera- es que todos los avances culturales o científicos de Estados Unidos han sido méritos de la migración alienígena.

“Elvis no murió, sólo se fue a su casa”, explicaba el agente K en el primer episodio. Esa idea de un país de palurdos y simplones, listos a ser engañados por su gobierno, reaparece acá en una veta más amable pero igualmente divertida. Norteamérica como la tierra de las oportunidades pero no para los ciudadanos visibles, sino para los ilegales que se instalan en ella día a día: más inteligentes, más astutos, mejor preparados.

Quién iba a creer que lo que partió como una simple broma a costa de la conspiranoia de los años ’90 desembocaría en esto: una historia sobre la necesidad de abrirse al mundo para evitar la propia destrucción.

 

 (Publicado originalmente en La Tercera, 24 de mayo 2012)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cine y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s