Star Trek: En la Oscuridad

Todos conocemos este tipo de escenas en ciertas películas. Un personaje detiene la acción y le dice a otro algo que ambos deberían saber,  como “Ya sabes que si no detenemos a los apaches, todos los colonos del otro lado del río morirán” o un villano hace una innecesaria pausa para decir: “Antes de volarle al quinto infierno, mister Bond, le revelaré el secreto de mi plan de dominación mundial”.

Ese tipo de escenas son instantáneamente reconocibles por lo ineptas que lucen incluso al ojo del espectador más distraído. Son la huella de un guión absurdo, escrito con flojera o excesiva premura. En este nuevo filme de Star Trek –el segundo del universo replanteado por J.J. Abrams el 2009- hay una secuencia llamada a convertirse en un ejemplo de manual de ese tipo de escenas. Sucede casi en la mitad del metraje, cuando el villano (interpretado con inmerecido brío y autoridad por el gran Benedict Cumberbatch) está prisionero en una celda del Enterprise. Sin requerir mucho estímulo, este personaje explica a) de dónde viene b) hacia dónde quiere ir c) cuáles son sus intenciones y d) qué ha pasado en el filme en general hasta ese punto.

Cumberbatch hace lo que puede con ese monólogo digno de un resumen de Wikipedia. También hacen lo que pueden los demás actores, quienes de hecho ya habían dado la talla en el filme del 2009 a la hora de refundar personajes de un universo que existe hace más de 40 años en televisión y cine.

El problema de Star Trek: En la Oscuridad no es que su historia sea absurda o que sus escenas de acción desafíen todas las leyes de la física y el sentido común: Titanes del Pacífico acaba de demostrar que el gran cine de espectáculo florece a partir de esas falencias. No, el problema acá es que el guión está escrito con tal desprecio hacia la inteligencia del espectador que la experiencia no entretiene y ni siquiera distrae. Más bien disgusta.

Los filmes hechos para ganar plata pueden ser gran cine: Los Siete Samurai (1954), la obra maestra de Akira Kurosawa, fue desde su origen un proyecto estrictamente comercial. Pero Kurosawa respetaba a su público y ese dato básico hace toda la diferencia.

 

(Publicado originalmente en La Tercera, 15 de agosto 2013)

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Una respuesta a Star Trek: En la Oscuridad

  1. Eduardo Novion dijo:

    JJAbrams sigue viviendo de Lost, pero hace rato que demostró su ingenuidad para construir una historia en 2 horas. Nuevamente Star Trek es un refrito de escenas predecibles. La relación “insensible” de Spok con Kirk parece la tercera capa de la misma pintura vista hace 40 años. Hasta la música es predecible. Defraudado una vez más.

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