Dios salve a los niños

El monólogo final de Lillian Gish en La noche del cazador (que acabo de ver en la sala UC) dice así: “Dios salve a los pequeños niños. El viento sopla y la lluvia es fría, pero ellos lo aceptan, lo aceptan y perduran“. Pero el monólogo original escrito por James Agee dice así: “Para cada niño, rico o pobre, llega la hora de correr por un lugar oscuro. Y no hay palabras para el miedo de un niño. Un niño ve una sombra en la pared y ve un tigre. Y los mayores dicen: No hay tigre, ve a dormir. Y cuando ese niño duerme, sueña el sueño del tigre y es una noche de tigres y es el aliento de un tigre en el ventanal. Dios salve a los pequeños niños“. Laughton debe haberlo desechado porque era excesivamente “literario” (y porque tenía a Lillian Gish) pero el texto es bellísimo.

night-of-the-hunter-1955-lillian-gish

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cine, Dicho por otros y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s