Los Juegos del Hambre: Sinsajo Parte 1

Volvemos al mundo de Panem, esta especie de Norteamérica post-apocalíptica donde la ciudad Capitolio controla el ejército, el dinero y la tecnología en desmedro de todo el resto del territorio, habitado por personas que parecen haber retrocedido a los tiempos de la Gran Depresión. Y volvemos a encontrarnos con Katniss (Jennifer Lawrence), quien ha conseguido escapar de los esbirros del presidente de Capitolio, sólo para caer en el bando de quienes resisten a la dictadura, un ejército clandestino liderado por una mujer llamada Alma Coin. El problema es que Alma y sus consejeros ven a Katniss antes que nada como una formidable herramienta de propaganda, un uso no muy distinto del que le dieran los burócratas de Capitolio en las dos películas anteriores. El conflicto es si Katniss aceptará volverse el rostro de la revolución, aunque eso implique protagonizar videos virales que tienen la sutileza de un afiche soviético de los ’30. La película sucede en un mundo militar y arrasado, pero sus conexiones con nuestra realidad son inesperadas: la guerra comunicacional entre ambos bandos, por ejemplo, recuerda el impacto que han producido en internet los videos de ejecuciones publicados por guerrilleros de ISIS. Sin embargo, todas esas ideas vuelan sueltas en una película que tiene el síndrome que también perjudicara a Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Parte 1, y es que se acaba justo cuando se pone interesante. El grueso de sus dos horas de metraje está consagrado a escenas de exposición y diálogo que preparan una guerra que promete ser espectacular, pero de la que sólo alcanzamos a ver los preparativos. Es muy curioso ver en estos días una superproducción orientada al público juvenil que sea tan estática y dialogada, incluso al compararla con los bajísimos estándares de sagas recientes como Crepúsculo. El concepto original es atractivo y Lawrence sigue haciendo creíble a un personaje que es cada vez más caricaturesco. Pero ella y su drama están atrapados en los juegos del hambre de las franquicias modernas, donde estirar el chicle es la regla y contar bien la historia es un requisito secundario.

(Publicado originalmente en La Tercera, 20 de noviembre 2014)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cine. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s