El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos

Peter Jackson debe ser uno de esos invitados odiosos que nunca entienden que ya son las tres de la mañana y tienen que irse. O tal vez sea un tipo encantador, pero que ha tenido la mala idea de convertir sus últimos trabajos en ladrillazos agotadores. De la trilogía de películas de El Hobbit (precuelas a su vez de la trilogía de El Señor de los Anillos) La Batalla de los Cinco Ejércitos es la más breve. Sólo dura dos horas y veinticuatro minutos, que se estiran como chicle hacia un final –el del libro- que luego da paso a otro final –el agregado por Jackson- y de ahí a una secuencia de créditos kilométrica y con canción incluida. La extensión de un filme no es un dato positivo o negativo en sí mismo: La Comunidad del Anillo (2001) sigue siendo la mejor película que el director haya hecho sobre el mundo de Tolkien y es incluso más larga que esta. El problema en La Batalla de los Cinco Ejércitos es que uno se pregunta muchas veces durante la proyección cómo es que una historia que incluye enfrentamientos con un dragón y toda clase de escaramuzas bélicas a campo abierto se las puede arreglar para ser tan plana y vacía de interés. En este episodio de cierre se resuelven los dos conflictos abiertos por el capítulo anterior: cómo se derrota a una criatura indestructible y cómo se negocia un botín sobre el que distintos bandos reclaman posesión. A la larga, la trilogía previa tenía un mejor arco dramático porque la lucha desesperada contra el Mal es un resistente cliché narrativo que ni siquiera Jackson pudo estropear del todo. El problema general de esta segunda trilogía es que el objetivo no es salvar la Tierra Media sino obtener un tesoro. Lo que sugiere una triste conclusión a la salida del cine: El Hobbit, como La Gran Estafa o Atraco Perfecto, es nada más que una historia de cómo-robamos-la-bóveda. Pero, a diferencia de esos ejemplos citados, se pasa de rosca y se desbarranca hacia un hoyo más hondo que el Abismo de Helm. Jackson ha dicho que no piensa volver a filmar otra historia del mundo de Tolkien. Gracias a Dios.

(Publicado originalmente en La Tercera, 11 de diciembre 2014)

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